MANIFIESTA LA VIDA QUE SUEÑAS

Tener éxito, lograr un mejor puesto, ganar más dinero, cultivar mejores relaciones, tener más abundancia, contar con mejor salud, perder algunos kilos, tener un hijo, que haya más seguridad, vivir en un mundo mejor ¿Te suena familiar? Estos son algunos de los deseos que todos tenemos en nuestro interior. Vale la pena hacer una reflexión y preguntarnos cuáles de estos deseos o propósitos que formulamos a inicios del año se han hecho realidad.

Puede que hayas trabajado duro y hayas logrado algunos, pagando el precio de la presión, el estrés, y de tu calidad de vida como costo de oportunidad. Tal vez has intentado de todo, leíste la ley de la atracción, has hecho un “vision board” con símbolos de lo que quieres tener, has escrito tus deseos por todos lados, has hecho oración, y a pesar de todo no hemos podido manifestar esa realidad que tanto queremos vivir.

Entonces ¿Qué es lo que estamos haciendo mal? ¿Qué es lo que nos hace falta para cumplir nuestros más grandes sueños y vivir la vida que queremos tener?

Las tradiciones espirituales antiguas nos dicen que tener un deseo por sí solo, no es suficiente, aun cuando lo desees con todas tus fuerzas, nunca podrá hacerse realidad sin una chispa que lo ponga en movimiento. Y esto no significa necesariamente tomar acción y hacer algo al respecto. De hecho, el universo opera de mejor manera, cuando permites que sus fuerzas operen sin ningún esfuerzo. Esta fuerza de la que hablaban los sabios, es el poder de la atención.

Y es que incluso en la actualidad, está probado que la atención genera energía. Puedes darte cuenta de esto fácilmente al dirigir tu atención hacia alguna parte de tu cuerpo, si alguien estuviera monitoreando la temperatura de tu cuerpo, se podría comprobar que al llevar tu atención a esa parte de tu cuerpo, esta parte aumenta su temperatura, como muestra de la energía que está siendo aplicada en esa área a través de tu atención.

La atención es un flujo de energía consciente que activa la energía de la atracción. Si nuestros deseos son como semillas, entonces la atención es lo que nutre el crecimiento de esa semilla y la convierte en una flor. Aquello en lo que ponemos nuestra atención, permanece, crece y se expande en nuestras vidas. El vehículo de nuestra atención son nuestros pensamientos, a través de los cuales se manifiesta y crea constantemente nuestra realidad.

Esto quiere decir que, si aspiras a tener un mejor puesto de trabajo, pero todo el día estas pensando en lo miserable que eres en tu trabajo actual, lo que estás haciendo al enfocar tu atención en lo que no te gusta de tu trabajo actual es atraer más de eso a tu vida. Y por tanto es probable que esa oportunidad que tanto esperas nunca llegue.

Si lo que quieres es ganar más dinero, pero solo piensas en que no lo tienes, te preocupa no tenerlo y esto abarca tus pasamientos la mayor parte del día, entonces estas enfocando atención en la falta de dinero, por tanto te seguirá faltando dinero. Porque aquello en lo que pones tu atención permanece.

De la misma manera, si queremos mejorar la relación con nuestra pareja, pero continuamente se nos vienen a la mente mas sus defectos que sus virtudes, y pensamos en lo mal que está nuestra relación, entonces ese estado permanecerá, porque es ahí a donde estamos llevando nuestra atención.

Un aspecto muy importante de la atención es que se vuelve más fuerte a nivel colectivo. Cuando más de una persona está enfocando su atención en una misma situación o punto de vista, esto genera un impacto mucho mayor en nuestra realidad.

Y un ejemplo más claro y actual es la situación de nuestro país. Es importante saber que, si queremos un país lleno paz, de seguridad, con empleos, rico y justo, nuestra atención colectiva necesita ir hacia allá. Mientras millones de personas estén enfocando su atención en la delincuencia, la corrupción, la violencia, la injusticia, es muy difícil que México viva otra realidad.

Así que hacia este final de año, hagamos esta reflexión, pensemos en todo aquello que deseamos para nuestra vida, nuestra familia, nuestros hijos, nuestro trabajo, nuestra salud, nuestra sociedad, nuestro México. Trata de tener una visión de lo que deseas a través de sensaciones, colores, sabores, imagina tan vívidamente como puedas todos tus sueños, trata de verte y sentirte viviendo esa nueva realidad, aunque sea solo en tu imaginación. Guarda estas intenciones en el fondo de tu corazón, libéralas, y deja que el universo se encargue de los detalles.

 

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